
Dibujá el recorrido primero
Observá cómo se abre la puerta, por dónde pasás y dónde apoyás las cosas al llegar. Marcá ese recorrido en un dibujo simple antes de mover macetas. No hace falta medir un jardín completo para reconocer que un objeto dificulta el paso o hace incómodo alcanzar una ventana.
Probá antes de fijar
Ensayá la distribución con elementos estables y fáciles de mover. No apoyés macetas pesadas en repisas o barandas sin conocer su capacidad; pedí orientación para cualquier instalación que lo requiera. Una imagen decorativa no muestra necesariamente cómo está sujeto un objeto ni sirve como instrucción de montaje.
Dejá un espacio libre
Elegí deliberadamente una superficie que no vas a llenar. Puede servir para apoyar una taza, trabajar con una maceta o simplemente sentarte. Volvé a mirar la distribución después de usar el lugar unos días y ajustá lo que estorbe. El rincón tiene que funcionar para tu vida diaria, no solo para una fotografía.
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